Guía de Viena

Gustav Klimt

(Baumgarte, Viena, 1862 – Viena, 1918), pintor simbolista y uno de los miembros más prominentes del movimiento de la Secesión o Modernismo en Viena, siendo la figura más representativa del Modernismo pictórico

Nacido en el seno de una familia humilde, gracias a su talento, en 1876 recibió una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Viena (Kunstgewerbeschule), donde aprendió a trabajar las técnicas de las artes decorativas, bajo una educación artística clasicista. Por ello, sus primeras grandes pinturas decorativas, que ya le hicieron triunfar, son de un estilo de corte academicista.
En 1877 su hermano Ernst también fue admitido en la Escuela y, hacia 1880, los dos hermanos Klimt junto con su amigo Franz Matsch, gestionaban la “Compañía de Artistas”, recibiendo algunos modestos encargos, y colaborando como asistentes de su profesor en la decoración del Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum).
Poco después Gustav Klimt inició su carrera individual como pintor de interiores, decorando algunos de los grandes edificios públicos del Ring, en los que desarrollaría ya algunos de los temas alegóricos que se convertirían más tarde en un rasgo distintivo de su obra. Recibió varios reconocimientos públicos, como la Orden de Oro al Mérito de manos del emperador Francisco José por sus murales del Burgtheater de Viena, el nombramiento de miembro honorario de las Universidades de Munich y Viena,…
En 1892 la tragedia marcó su vida, al fallecer su padre y su hermano Ernst, y también su obra, siendo a partir de este momento que se empieza a definir su estilo personal.
En 1897 Gustav Klimt fundó su revista Ver Sacrum y, junto con otros artistas, el famoso grupo de la Secesión de Viena (Wiener Sezession), del que fue primer presidente y máximo exponente. Los objetivos principales de la Secesión eran la promoción de jóvenes artistas, la exhibición de obras extranjeras y la publicación de una revista sobre las principales obras de los miembros de la Secesión. El grupo no se definió por un estilo, sino que entre sus miembros había naturalistas, realistas y simbolistas. El grupo encontró cierto apoyo gubernamental, a pesar del rechazo general de sus obras, y pudo construir una sala de exposiciones permanente sobre un solar cedido por las autoridades, en cuya Galería podemos encontrar algunos de los objetos de artesanía y de los lienzos y murales de Klimt, con su personal estilo muy ornamentado.
En 1902, a tiempo para la XIV exposición de los secesionistas vieneses, organizada en homenaje al compositor, Klimt concluyó su Friso de Beethoven, el cual fue pintado directamente sobre la pared con una técnica ligera, ya que la idea era exponerlo temporalmente; pero, tras la exposición se decidió conservar el friso, aunque no sería expuesto de nuevo en público hasta 1986.
Después llega la “etapa dorada” de Klimt, en la que el artista incorpora pan de oro a sus pinturas, algo que ya había utilizado antes en, por ejemplo, su primera versión de Judith (1901). De esta etapa destacan Retrato de Adele Bloch-Bauer I (1907) y El beso (1907-1908). Al mismo tiempo, Klimt realizó retratos de diversas damas de la alta sociedad vienesa, casi siempre envueltas en pieles. En 1911 le concedieron el primer premio de la Exposición Universal de Roma, gracias a su obra La vida y la muerte.
Klimt tiene en su haber una amplia producción artística de pinturas murales, bocetos, objetos de arte y, principalmente, gran cantidad de telas; éstas representan, en primer lugar paisajes, plasmados con una concepción muy peculiar de la perspectiva y en los que predominan las tonalidades verdes, y después, sobre todo, figuras femeninas, que constituyen lo más conocido y valorado de su producción. Concretamente Klimt encontró en el desnudo femenino una de sus más frecuentes fuentes de inspiración (sus modelos solían ser mujeres de la burguesía vienesa aunque también prostitutas o mujeres de vida humilde) y en la mayoría de sus pinturas trata el tema de la sensualidad y de la sexualidad femenina, recorriendo el ciclo de la vida en todas sus etapas (procreación, gestación, infancia, juventud y vejez), así como la salud, la hermosura, la enfermedad y la muerte. Gustav Klimt supo combinar en sus obras el realismo del retrato con un decorativismo extremo en los fondos y los vestidos, en los que predominan los tonos amarillos y dorados, la utilización del oro y los motivos inspirados en las alas de mariposa o las colas de pavo real. Muestra de todo esto son sus pinturas El beso, Salomé y Judith I, imbuidas todas ellas de una sensualidad palpable. Su estilo ha sido clasificado por muchos historiadores de arte como un estilo ecléctico, ya que en él encontramos referencias al arte del antiguo Egipto, a la cultura Micénica, a la Grecia clásica y al arte bizantino, pero también del arte medieval, exótico,…
Muchas de sus obras de arte están expuestas en Viena, concretamente en la Secesión y en el Museo de Belvedere.









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