Guía de Viena

Francisco II / I

(Florencia, 1768 – Viena, 1835). Rey de Hungría y de Bohemia (1792-1835) y rey de Lombardía (1815-1835), fue el último emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, como Francisco II (1792-1806) y el primer emperador hereditario de Austria, como Francisco I de Austria (1804-1835).

Hijo de Leopoldo II y María Luisa de España, y nieto de Carlos III de España por vía materna y de María Teresa por vía paterna, sucedió a su padre, Leopoldo II, quien, a pesar de su breve gobierno (1790-1792), jugó un papel muy importante para el Imperio, al sofocar las sublevaciones de Hungría y Bélgica, poner fin al conflicto con los turcos y acordar con Federico Guillermo II de Prusia una alianza contra la Francia revolucionaria (oponiéndose a una intervención armada en Francia).
La política de Francisco II se caracterizó por la represión, la censura y el absolutismo, para lo cual contó con la ayuda de Metternich, su mano derecha. Tras la caída de Luis XVI de Francia, Francisco II participó en las sucesivas coaliciones contra la Francia revolucionaria (Revolución francesa, 1789) y, posteriormente, luchó, junto con el resto del continente, contra la política expansionista de Napoléon Bonaparte. En 1804 el sacro emperador Francisco II toma el título de Emperador de Austria y, en 1806, y tras las sucesivas pérdidas territoriales de Austria (principalmente por las derrotas de Austerlitz en 1805 y Wagram en 1809), Francisco II decretó la desaparición del Sacro Imperio Romano Germánico, pasando a ser a partir de ese momento el emperador Francisco I de Austria. A pesar de que en 1810 Francisco I concedió la mano de su hija María Luisa a Napoleón y en un primer momento se mantuvo al lado de Francia, finalmente aceptó la propuesta de Metternich y, en 1813, se alió con Rusia y Prusia para hacer frente a la pretensión hegemónica de Napoleón sobre Europa, derrotándole en la batalla de Waterloo en 1815.
En 1814 rechazó la restauración del Sacro Imperio, convirtiéndose en presidente de la Confederación Germánica, que más tarde se convertiría en Alemania.
Tras la derrota de Napoleón, Francisco I participó en el Congreso de Viena, en el cual se restablecieron las fronteras de Europa (Austria recuperó casi todos los territorios que había perdido) y se instauró el absolutismo. Pero las ideas liberales y democráticas, junto con la opresión despótica de las monarquías restauradas, dieron lugar a una serie de revoluciones en toda Europa (entre 1820 y 1824, entre 1829 y 1834, y entre 1848 y 1870).
Como emperador de Austria le sucedería su hijo Fernando I (emperador de 1835 a 1848, aunque realmente sería Metternich quien ejerciese el poder) y a Fernando I, su sobrino Francisco José I, hijo de su hermano Francisco Carlos y de Sofía de Baviera.









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