Guía de Viena

Franz Joseph Haydn

(Rohrau, Austria, 1732 – Viena, 1809) es, junto con Mozart y Beethoven, uno de los grandes representantes del clasicismo vienés.

Haydn es conocido como el "padre” de la sinfonía y del cuarteto de cuerda, ya que con él ambos adoptaron el esquema en cuatro movimientos que hasta el siglo XX los ha caracterizado y definido. Pero también tuvo un papel muy importante en la instrumentación, donde sus numerosos hallazgos contribuyeron decisivamente a ampliar las posibilidades técnicas de la orquesta sinfónica moderna.
Nacido en el seno de una familia humilde y dotado de una hermosa voz, en 1738 es enviado a Hainburg y dos años después a Viena, donde pasa a formar parte del coro de la Catedral de San Esteban. Trabajó para varios aristócratas, entre los que destacan los príncipes de Esterházy; ellos pusieron a su disposición una de las mejores orquestas de Europa, para la que Haydn escribió la mayor parte de sus obras orquestales, operísticas y religiosas. En esta época, mientras trabajaba para los príncipes de Esterházy, concretamente de 1766 a 1788, Haydn vivió con su esposa, Aloisia Keller, en la actualmente conocida como Haydn-Haus (casa de Haydn) en Eisenstadt. Después de casi 30 años al servicio de los Esterházy, durante los cuales Haydn compuso un sinfín de obras, como sus Sinfonías de París, y estableció una estrecha amistad con Mozart, en 1794 Haydn viaja a Londres, donde da a conocer sus doce últimas sinfonías y compone algunas de sus obras más sobresalientes, como las Sinfonías de Londres, las Sinfonías Militares, el Cuarteto Reiter o el Rondo gitano para trío con piano; pero además tuvo la ocasión de escuchar los oratorios de Haendel, lo cual le influenciaría a la hora de componer los oratorios La Creación y Las estaciones, una vez regresado a Viena, donde también compuso seis Misas y los últimos nueve Cuartetos de cuerda. En Viena pasó sus últimos años, hasta su fallecimiento a los 77 años, sin faltarle de nada, rodeado de amigos y siendo un músico muy apreciado pero triste por no poder trabajar ya en la música.
Su obra es amplia en cantidad y calidad: más de cien sinfonías, otros tantos cuartetos, tríos, sonatas,... con un estilo elegante, cortesano, armónico y popular, aunque en ningún modo superficial. Destaca en la composición de música religiosa, en la que plasma su profunda religiosidad personal. En su música profana, igualmente valiosa, domina la armonía de voces e instrumentación, dando como resultado composiciones serenas, grandes y elegantes.
En el año 2009 se ha celebrado el “Año Haydn”, conmemorando el 200 aniversario de su fallecimiento; a lo largo de todo el año se han celebrado conciertos en homenaje al gran compositor.









Galeria fotográfica