Guía de Viena

Sigismund Schlomo Freud

(Freiberg, actual República Checa, 1856 – Londres, 1939), más conocido como Sigmund Freud, fue un médico, neurólogo y librepensador austriaco, conocido sobre todo por ser el creador del psicoanálisis.

Aunque nació en Freiberg (actual República Checa) en el seno de una familia judía con pocos recursos, cuando era niño se trasladó junto con su familia a Viena, donde ingresaría en la Universidad a los 17 años.
En 1877, abrevió su nombre de Sigismund Schlomo Freud a Sigmund Freud.
En 1886 Freud se casó con Martha Bernays, con la que tuvo seis hijos, y abrió una clínica privada especializada en desórdenes nerviosos, donde comenzó su práctica para tratar la histeria y la neurosis; para tratar a los enfermos mentales, primero utilizó la hipnosis, reemplazando ésta después (si bien siguió manteniendo en la terapia varios aspectos de la hipnosis) por la asociación libre y el análisis de los sueños, para desarrollar lo que actualmente se conoce como la “cura del habla”: observó que podía aliviar a sus pacientes haciendo que éstos se recostaran en un sofá y expresasen lo primero que se les viniese a la mente. Todo esto supuso el punto de partida del psicoanálisis.
En 1900, tras publicar algunos textos sobre sus investigaciones, Freud pasó a ser profesor en la Universidad de Viena.
En 1938, tras la anexión de Austria por parte de Alemania, Freud tuvo que marcharse a Inglaterra con su familia, donde vivió hasta su fallecimiento en 1939, como consecuencia de una sobredosis de morfina que un amigo, a petición del propio Freud, le inyectó para calmarle los dolores que le producía el cáncer oral que padecía desde hacía ya varios años, y del cual había sido operado en 33 ocasiones.
Las teorías de Sigmund Freud y el tratamiento que daba a sus pacientes causaron un gran revuelo en la Viena del siglo XIX, y el debate sobre las mismas continúa aún hoy en día; por un lado nos encontramos a sus seguidores más convencidos, que le consideran un gran científico de la medicina que hizo grandes descubrimientos en el campo de la psicología humana, y por otro lado están sus críticos, que lo ven como un filósofo que replanteó la naturaleza humana y nos ayudó a derribar tabúes, pero cuyas teorías no pertenecen al ámbito de la ciencia.
Su hija, Anna Freud, seguiría los pasos de su padre, llegando a convertirse en una importante psicoanalista especializada en los niños y en el desarrollo psicológico.









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