Guía de Viena

Elisabeth (Sisí)

(Baviera, 1837 - Ginebra, 1898). Elisabeth Amalia Eugenia von Wittelsbach, popularmente conocida como Sisí, era hija de los duques de Baviera Maximiliano José y Ludovica, y nieta por vía materna del rey Maximiliano I de Baviera.

En el verano de 1853, Sisí acompañó a su madre y a su hermana mayor Elena (Nené) a Bad Ischl, para celebrar el 23 cumpleaños de su primo Francisco José (hijo de Francisco Carlos y Sofía de Baviera, hermana de la madre de Sisí). Pero la verdadera razón del viaje era que la madre de Sisí y la de Francisco José pretendían que Elena y Francisco José se comprometiesen. Sin embargo, su plan no resultó como se esperaba, ya que Francisco José (ya entonces emperador) se enamoró de Sisí. Su compromiso oficial tuvo lugar el 19 de agosto de 1853, contrayendo matrimonio, cuando Sisí contaba con tan sólo 16 años de edad, el 24 de abril de 1854, y convirtiéndose así ésta en emperatriz de Austria (1854-1898), y más tarde también en reina de Hungría (1867-1898).
Tuvieron cuatro hijos, Sofía Federica, Gisela, Rodolfo y María Valeria, pero fueron educados por la madre de Francisco José, quien opinaba que Sisí no podía hacerlo ya que debía atender al emperador y estar presente en todos los actos que lo exigiesen; Sisí solamente pudo educar a su hija menor, María Valeria. De sus otros tres hijos, su primogénita, Sofía Federica, murió a los dos años de edad, y su hijo y sucesor al trono, Rodolfo, fue hallado muerto a los 31 años cuando, al parecer, se suicidó junto con su amante, la joven baronesa húngara María Vetsera en su pabellón de caza de Mayerling en 1889. Estos hechos sumieron en una profunda tristeza a Sisí. Dotada de gran belleza, fue una persona rebelde, culta, que hablaba varios idiomas (entre ellos griego y húngaro), practicaba la equitación, fumaba, escribía poesía, tenía obsesión con su belleza, su figura (padeció anorexia y bulimia) y con su cabello, le gustaba montar a caballo, viajar y no pudo acostumbrarse al severo protocolo de la Corte Imperial de Viena (causa de disputas con su suegra y su esposo), por lo que se ausentaba de ella largas temporadas, aunque no por ello estaba menos pendiente del pueblo o de los asuntos de Estado. Con su hija menor, María Valeria, e incluso antes de nacer ésta, vivió durante mucho tiempo en Hungría; decía sentirse más identificada con la cultura y con el espíritu revuelto e independentista húngaro. Debido a sus continuos viajes a Hungría, se rumoreó que mantenía una relación sentimental con el conde Gyula Andrássy, pero ella siempre lo negó. En 1867 fue coronada reina de Hungría, recibiendo como obsequio el Palacio Gödölö. Además, para celebrar su coronación, se firmó el Tratado de Reconciliación, que concedía cierta autonomía a Hungría dentro del Imperio Austriaco, que desde entonces pasó a llamarse Imperio Austro-Húngaro.
Sisí ejerció gran influencia sobre su marido y logró contrarrestar la dura política centralista que desde Viena se ejercía sobre las distintas naciones del Imperio.
Sisí, de quien se dijo que era la mujer más bella y más desgraciada de la época, murió trágicamente a los 61 años, durante uno de sus múltiples viajes, cuando fue asesinada por el anarquista italiano Luigi Luccheni, en 1898. Éste había acudido a Ginebra para asesinar al príncipe de Orleáns, el cual a última hora canceló su viaje. Pero, a pesar de que Sisí viajaba de incógnito, Luccheni se enteró de su estancia en Ginebra y decidió asesinarla a ella ya que era una víctima de más renombre. Así, Luccheni asesinó a Sisí en el lago de Ginebra, cuando ésta se disponía a embarcar después de haber pasado una noche en Ginebra. Su cuerpo se trasladó a Viena, donde fue inhumado en la cripta de los Capuchinos. Francisco José fundó, en su memoria, la orden de Isabel.
Después de su asesinato, su fama y su mito empezaron a crecer, y la imagen real de Sisí se vio transformada y mitificada; se levantaron monumentos en su honor, se hicieron todo tipo de souvernirs e incluso se rodó una trilogía, dirigida por Ernst Marischka, y con Romy Schneider en el papel de la emperatriz. Desde entonces, su mito sigue vivo.









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  • Emperatriz Elisabeth
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