El convento de las monjas Salesianas de Viena fue fundado a principios del s.XVIII por la emperatriz Amalia Wilhelmina, viuda del emperador José I, la cual, en 1717, compró un terreno que había quedado devastado tras la segunda ocupación turca treinta años atrás en una zona que empezaba a recobrar importancia gracias a los palacios-jardín que la nobleza estaba construyendo en ella.
La emperatriz encargó la construcción del convento y la iglesia de las monjas Salesianas al arquitecto Donato Felice d'Allio. En 1719 ya se había construido la primera ala del convento y las monjas pudieron empezar a utilizarla. Sin embargo la iglesia no sería terminada hasta 1726, si bien el interior de la enorme cúpula que coronaba la iglesia quedó sin decorar, ya que la emperatriz quería que el artista italiano Antonio Pellegrini pintase los frescos de la cúpula. Pero Pellegrini estaba terminando otras iglesias y no pudo acudir a Viena hasta 1727 aunque, una vez empezó a decorar la cúpula, de una superficie de 500 m2, la terminó en tan sólo seis meses. Además no lo hizo con frescos, como era habitual, sino utilizando pintura al óleo.
Desde entonces, la iglesia de las Salesianas no había sido restaurada. Solamente en 1996 se iniciaron unos trabajos de restauración que se extendieron hasta el año 2008.
Iglesia de las monjas Salesianas
Situada junto al Palacio de Belvedere, la iglesia de las monjas Salesianas (Salesianerinnenkirche) es una de las iglesias barrocas más grandes y maravillosas de Viena.