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Albertina

Situado detrás de la Ópera del Estado de Viena, el palacio que hoy en día ocupa el Museo Albertina fue construido en 1776. Hoy en día alberga importantes colecciones y es uno de los museos más visitados de Austria.

En 1760, el duque Alberto de Sajonia (1734-1822), hijo del Federico Augusto de Sajonia, contrajo matrimonio con su prima segunda, María Cristina de Habsburgo-Lorena (1742-1798), hija predilecta de María Teresa y Francisco I, recibiendo el ducado de Teschen y pasando a denominarse Alberto de Sajonia-Teschen. Además, el duque, gracias a la gran aportación de su esposa, inició la colección de arte que iría ampliando a lo largo de los años.
En 1780 el duque Alberto es nombrado gobernador general de los Países Bajos Austriacos, y la pareja se traslada a Bruselas. Esto le abriría las puertas hacia el comercio artístico con Holanda, Francia, Alemania e Inglaterra.
Después de que Austria perdiese los Países Bajos en 1793, los duques regresan a Viena, llevando el exquisito mobiliario estilo Luis XVI (procedente de los talleres franceses de París y Versalles) a un palacio situado en un bastión de las murallas de Viena, el antiguo palacio del conde Silva-Tarouca. Los duques se instalan en dicho palacio, el cual pasa a denominarse “Albertina”, nombre que proviene de la unión del nombre de los duques: Alberto y Cristina.
En 1802-1804 el duque Alberto hizo ampliar este palacio urbano barroco añadiéndole una imponente ala de lujosos salones, obras que fueron llevadas a cabo por el arquitecto belga Louis de Montoyer.
Hasta su fallecimiento en 1822, el duque Alberto fue ampliando y organizando su colección. Sus adquisiciones más importantes incluyen obras de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael, así como gráficos y dibujos de la Biblioteca Imperial. De este modo, junto a importantes obras de Rubens, Rembrandt y Van Dyck, la famosa colección de Durero, antigua propiedad del emperador Rodolfo II, pasó a formar parte también de la colección de Albertina. En 1816 el duque Alberto declaró la colección por fideicomiso como patrimonio inajenable e indivisible. La colección conserva hasta hoy el recuerdo de su fundador en su nombre.
En 1822 el archiduque Carlos (1771-1847), hijo de Leopoldo II –hermano de María Cristina- y de María Luisa de Borbón, e hijo adoptivo y heredero del duque Alberto y María Cristina, heredó el palacio Albertina y la colección de arte. Carlos, quien derrotó a Napoleón en la batalla de Aspern (1809), junto con su esposa, Enriqueta von Nassau-Weilburg, continuó ampliando la colección de arte. También encargó una remodelación completa del Palacio, renovando los ahora Salones Reales de los Habsburgo en estilo imperial francés y equipando al palacio de elegantes muebles y artísticos suelos de parquet, remodelación que fue llevada a cabo por Joseph Danhauser entre 1822 y 1825. En 1823 la princesa Enriqueta hizo poner en el Palacio para sus hijos el árbol de Navidad decorado que inició esa tradición en toda Austria.
En 1847 el archiduque Alberto (1817-1895), primogénito de Carlos, heredó el patrimonio y las posesiones de su padre, generando enormes riquezas mediante la aplicación de modernas tecnologías como la máquina a vapor en tractores, y convirtiéndose en el administrador y dueño de la gran colección. Su estatua ecuestre ante el palacio le honra como vencedor de la batalla de Custozza (1866). A él se debe el aristocrático e histórico aspecto de la fachada del palacio, que data de 1867.
La denominación de “colección Albertina” fue utilizada por primera vez en 1870.
El último ocupante de Albertina fue el archiduque Federico (1856-1936), quien fue adoptado por su tío, el archiduque Alberto, tras la muerte de su padre, en 1874. Él fue quien, en 1895-1897 llevó a cabo la última fase de remodelación del palacio, los llamados “Aposentos Españoles”, única residencia permanente de la familia real española fuera de su país. Pero cuando se declaró la República de Austria en 1918, el archiduque Federico, Comandante en jefe de la Armada Real e Imperial durante la I Guerra Mundial, fue expropiado perdiendo el palacio así como la colección de grabados en él conservada. Su familia se exilió en Hungría, aunque se le permitió llevarse todos los bienes móviles, tales como candelabros de cristal, tapices y tresillos. El Palacio pasó a manos de la República de Austria en 1919 y los 21 Salones Reales de los Habsburgo (repartidos en dos plantas) sirvieron como lujosas salas de representación, como depósito, biblioteca y oficinas.
Después de la I Guerra Mundial hubo varios intentos de vender la colección para, por ejemplo, pagar las deudas que exigían los nuevos países que se habían formado después de la caída de la monarquía.
Tras varios decenios de decadencia, sobre todo después de la II Guerra Mundial, se emprendió la restauración de los Salones (en estilo clásico) y la renovación de la histórica fachada bajo la dirección de Klaus Albrecht Schröder.

Desde su reapertura en el año 2003, el Museo Albertina alberga una de las más amplias colecciones del mundo de arte gráfico, una colección de fotografías y una colección de arquitectura. Del gótico al arte contemporáneo, las colecciones de Albertina cuentan con obras de los más importantes personajes de la historia del arte, tales como Alberto Durero, Pierre-Paul Rubens, Miguel Ángel, Rembrandt, Egon Schiele, Andy Warhol o Georg Baselitz, siendo la pintura más famosa, sin duda alguna, La Liebre, de Alberto Durero.
En mayo de 2007 las colecciones de Albertina se vieron ampliadas gracias al préstamo permanente de la colección de Rita y Herbert Batliner de Liechtenstein, una de las colecciones privadas más importantes de Europa: más de 500 obras que incluyen obras maestras de Monet, Renoir, Cézanne, Chagall, Picasso (gracias a la colección Batliner el Museo Albertina cuenta con una de las muestras más amplias de obras de Picasso), Modigliani, Matisse, Kandinsky, Roy Lichtenstein y Francis Bacon.
Y mientras visitan el Museo Albertina, el mobiliario de la época y las 21 salas (los Salones Reales de los Habsburgo) de este antiguo palacio de la dinastía Habsburgo nos invitan a viajar en el tiempo dentro de una atmósfera imperial.

Horario: todos los días de 10h00 a 18h00, miércoles hasta las 21h00
Entradas:
- adultos: 11,90 €
- mayores de 60 años: 9,90 €
- portadores de la Wien Karte: 9,70 €
- estudiantes de hasta 26 años: 8,50 €
- grupos de un mín. de 15 personas: 8,50 €/persona
- personas discapacitadas: 7 €
- niños y jóvenes de hasta 19 años: entrada gratuita
Visitas guiadas: 4 €. Posible en alemán, inglés, francés, italiano, español, ruso y rumano o en lenguaje de signos.
Audio-guías: adultos: 4 €; tarifa reducida o grupos de 3 ó más personas: 3€.








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Dirección


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Albertinaplatz 1
1010 Viena
Tfno.: +43.1.534.83.0
Fax: +43.1.534.83.430


Página web: http://www.albertina.at