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Der Opernball, R. Heuberger

Una hilarante prueba de fidelidad proporciona la idea para la creación de Der Opernball (El baile de la Ópera). Obra del compositor austríaco Richard Heuberger, Der Opernball tiene todos los ingredientes clásicos de la opereta vienesa: disfraces, identidades equivocadas y encuentros ilícitos, sin olvidar una danza tras otra. La moraleja de la historia parece ser que si alguien trata de ser infiel, será perdonado siempre y cuando fracase en su intento.

Paul y Angèle Aubier visitan a Georges y Marguerite Duménil. Marguerite confiesa a Angèle que está convencida de que su marido la engañaría sin dudarlo si tuviera la ocasión. Las dos amigas piden a Hortense, la doncella de los Duménil, que envíe dos cartas anónimas a Paul y a Georges para invitarles a un baile. Cada uno supone que su invitación proviene de una admiradora secreta, la cual llevará un vestido con un dominó rosa para poder ser identificada. Angèle y Marguerite, llevando la misma vestimenta, tienen la intención de sorprender a sus maridos tratando de seducir a otra mujer.

Sin que nadie lo sepa, Hortense decide asistir también al baile; ella está interesada en Henri, un cadete naval, y utiliza la misma señal visual, el dominó rosa, que Angèle y Marguerite. Al principio, las dos esposas llevan ventaja, haciendo que Paul y Georges se encuentren entre ellos en lugar de reunirse con la misteriosa dama. Pero entonces, cada uno de ellos ve a Hortense e intenta flirtear con ella.

De vuelta en casa, Georges descubre el papel de cartas utilizado para las invitaciones y sospecha que hay algo sucio en todo esto. Sin embargo, llega a la conclusión equivocada y desafía a Paul a un duelo. Sólo la intervención de sus esposas evitará que la estratagema de éstas termine en tragedia.

Basada en la comedia Les dominos roses de Alfred Delacour y Alfred Hennequin, la opereta Der Opernball fue tan popular que dio lugar a tres películas. Poco después de su estreno en el Theater an der Wien de Viena el 5 de enero de 1898, pasó a formar parte del repertorio de las casas de ópera de toda Europa.

Ahora, el público de la Ópera Popular de Viena tiene la oportunidad de disfrutar de esta farsa alegre, llena de lo que Max Kalbeck, uno de los contemporáneos de Heuberger, describió no como un vino espumoso ordinario, sino más bien un champagne fuerte y burbujeante. Gehen wir ins chambre séparée, el dúo de vals de Henri y Hortense, interpretado a menudo en conciertos, es probablemente su momento más famoso, pero la versatilidad de Heuberger hace que Der Opernball sea además un festín de danzas y música de principio a fin: una joya de oro en la edad de plata de la opereta vienesa.