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La Cenicienta, G. Rossini

La Cenicienta, la historia de la hijastra maltratada que triunfa sobre sus hostigadores y encuentra a su príncipe para vivir su vida feliz, es un favorito popular desde hace siglos. Ya sea como el cuento de hadas clásico Cendrillon de Charles Perrault o como el Aschenputtel de los hermanos Grimm, La Cenicienta captura siempre nuestra atención y nuestros corazones. Gioachino Rossini también se vio cautivado cuando creó su exitosa ópera cómica La Cenerentola, con libreto en italiano de Jacopo Ferretti. Estrenada el 25 de enero de 1817 en el Teatro Valle de Roma, se ha convertido en un elemento habitual del repertorio desde entonces. Esta temporada, la Volksoper Wien lleva a su escenario la versión de Rossini de este cuento de hadas clásico.

En diciembre de 1816, tras cosechar gran éxito con El barbero de Sevilla, Gioachino Rossini estaba preparado para empezar a componer su siguiente obra, que debía ser Francesca Di Foix. Cuando la censura papal rechazó la idea, Rossini y Ferretti tuvieron que apresurarse a buscar un texto fuente de reemplazo. Tras un largo debate, eligieron Cendrillon, el famoso cuento de Charles Perrault. Trabajando a contrarreloj, tanto el libretista como el compositor llevaron a cabo el proyecto con notable rapidez. Se dice que Rossini habría completado la partitura en 24 días, mientras que Ferretti habría tardado 22 días en convertir el cuento de hadas en verso operístico.

A pesar de la velocidad sobrehumana a la que se produjeron la música y el texto, La Cenerentola presenta todas las características de una obra maestra de la ópera. El texto en italiano de Ferretti fluye maravillosamente, mientras que las melodías de Rossini, especialmente los números solistas, están entre las mejores que el compositor haya escrito jamás. A pesar de la fría acogida inicial por parte de la crítica, La Cenerentola fue un éxito inmediato entre el público tanto en Italia como en el extranjero. En el siglo XIX llegó incluso a eclipsar el éxito de El barbero de Sevilla. Las partes compuestas para la heroína fueron escritas para la rara voz de contralto de coloratura, que poco a poco pasó de moda, lo que provocó el declive temporal de la popularidad de esta ópera. Hoy en día, el papel de Cenicienta se confía a una mezzo soprano, dando a La Cenerentola una muy merecida segunda vida. El público de la Ópera Popular de Viena está de enhorabuena.








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