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Tarta Sacher

Lamentablemente no podemos ofrecerles la receta de la Original Sacher-Torte puesto que ésta se guarda en el más estricto secreto. Pero les presentamos una receta de una tarta de chocolate que se acerca a la original.

Se trata de una tarta de chocolate rellena con mermelada de albaricoque. Pero, recuerde, si no se conforma con imitaciones, acuda al Café Sacher donde sí podrá degustar la Original Sacher-Torte.

A pesar de que durante siete años el Hotel Sacher y la casa Demel se han disputado el origen de esta tarta, finalmente la Corte de Viena dio la razón al Hotel Sacher, que guarda el manuscrito de la receta en una caja fuerte.
Así, la historia de la Original Sacher-Torte se remonta a 1832 cuando, estando enfermo el chef de la corte del Príncipe de Metternich, su joven aprendiz, Franz Sacher, creó para unos invitados especiales del príncipe, esta exquisita tarta de chocolate, la Original Sacher-Torte, la cual resultó todo un éxito. Más tarde, Franz Sacher, ya como jefe repostero, instaló su propio negocio en Viena para producir la Original Sacher-Torte a gran escala. Franz Sacher llevó la tarta por todo el mundo, consiguiendo éxito y fama internacional, aunque siempre manteniendo su receta en secreto. A su regreso a Viena abrió una tienda en el centro de la ciudad. Más tarde, uno de sus hijos, Eduard Sacher, compraría un palacio detrás de la Ópera del Estado para convertirlo en tienda, café y hotel Sacher. Hoy en día, la Original Sacher-Torte (protegida con copyright) se ha convertido en una de las tartas más famosas del mundo.

  • Ingredientes (4 - 6 porciones):

Para el bizcocho:
- 200 gr. harina de trigo para repostería
- 6 huevos
- 150 gr. azúcar
- 50 gr. cacao puro 100% en polvo
- 3 cucharadas de mantequilla
Para la capa externa y el relleno:
- 250 gr. chocolate puro
- 50 gr. mantequilla
- 300 gr. azúcar glas
- mermelada de albaricoque

  • Preparación:

Batir bien las yemas con el azúcar. Aparte batir las claras, con una pizca de sal, a punto de nieve. Es importante que coja volumen y aire, porque esto lo reflejará al final el bizcocho, ya que, igual que la receta original (eso sí se sabe) esta receta no lleva levadura.
Añadir a las yemas la mantequilla y batir hasta que se deshaga por completo.
Incorporar poco a poco y con mucho cuidado las clara a punto de nieve, mezclando muy despacio con una cuchara de palo.
Mezclar la harina con el cacao y añadirlos a la masa poco a poco, pasándolos por un tamiz y mezclando con la cuchara, evitando aplastar la masa.
Verter la mezcla resultante en un molde desmontable de unos 20-22 cm. de diámetro, previamente engrasado con mantequilla. Dejar que la masa se acomode en él por sí misma y meter al horno (precalentado durante 8 minutos a 220º C) a 180º C durante unos 45 minutos o hasta que pinchando con una aguja ésta salga completamente seca.
Sacar y dejar enfriar; bajará algo pero, si lo hemos batido bien, no demasiado.
Cortarlo por la mitad, rellenar con mermelada de albaricoque y volver a unir las dos mitades.
Cubrir la superficie del bizcocho con mermelada de albaricoque (deberá ser sin trozos de fruta o habrá que pasarla), la cual estará a temperatura ambiente o, si se quiere, la podemos poner al baño María para extenderla mejor.
Para el glaseado de chocolate: fundir en una cazuela la mantequilla con el azúcar glas y el chocolate puro. Remover hasta que quede una pasta uniforme. Dejar reposar hasta que esté tibio y verter sobre el bizcocho, alisando y retocando los laterales con la ayuda de un cuchillo de hoja ancha.
Dejar reposar. Tomar a temperatura ambiente, acompañado de nata montada.








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